El telescopio Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha estado perdiendo gradualmente su visión a medida que capas de moléculas de agua se han congelado en sus espejos. Malas noticias para una misión encargada de observar el universo oscuro utilizando cámaras supersensibles, pero el equipo detrás del telescopio ha aparecido con un plan para mantener a Euclides caliente en las frías profundidades del espacio.
