Toyota, que vende más autos en EE. UU. que en cualquier otro mercado, hasta ahora ha evitado subir los precios, optando en su lugar por absorber el costo para proteger la cuota de mercado. Pero esa estrategia puede no ser sostenible. Su caída de casi el 40% en el beneficio neto fue la más pronunciada de cualquier gran fabricante de automóviles en este trimestre. Y con la Casa Blanca comprometida a revisar el acuerdo comercial con Japón cada 90 días, la empresa y sus proveedores enfrentan una incertidumbre a largo plazo, con muchos esperando un dolor prolongado en lugar de un alivio de las condiciones.