A medida que los estadounidenses buscaban cosas que hacer durante la pandemia, los amplios espacios abiertos de los parques nacionales resultaban particularmente atractivos. Sin embargo, las multitudes y la amenaza a la salud llevaron a los funcionarios a implementar un sistema formal de reservas de entrada. Si no reservabas un horario preestablecido para ir a experimentar la naturaleza en toda su grandeza, serías rechazado. Ahora esa política está llegando a su fin en muchos parques.
