La incertidumbre económica, el inventario limitado de viviendas y la disminución de las tasas de natalidad están cambiando la forma en que los estadounidenses piensan sobre la propiedad de viviendas. En algún momento, poseer tu propia casa era un logro común para muchos adultos; ahora, muchos inquilinos aún quieren poseer, pero las altas barreras financieras se interponen en el camino.

