A finales de 2022, Satya Nadella hizo lo que podría ser la apuesta definitoria de su carrera: invertir miles de millones en OpenAI mientras reestructuraba Microsoft $MSFT en torno a la inteligencia artificial. Al principio, la jugada parecía una genialidad estratégica. Mientras Google $GOOGL, Apple $AAPL y Meta $META se apresuraban por alcanzar la carrera de la IA, Microsoft parecía haber asegurado el caballo ganador, dándole una ventaja inicial dominante. Wall Street recompensó esta visión, añadiendo más de un billón de dólares a la capitalización de mercado de Microsoft.
