El mercado de la vivienda en Estados Unidos, que una vez fue un motor robusto del crecimiento económico post-pandemia, ahora muestra signos inconfundibles de una desaceleración. Después de más de dos años de aumentos de precios implacables, el panorama está cambiando. Los precios de las viviendas están comenzando a disminuir, el inventario sin vender se acumula a niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008, y los compradores, desde los compradores primerizos hasta los del mercado de lujo, se alejan de los acuerdos o exigen descuentos significativos. Este cambio se debe en gran medida a las tasas hipotecarias que rondan el 7% y las crecientes incertidumbres económicas, que han hecho que los compradores se detengan. Como resultado, los vendedores están haciendo cada vez más concesiones, y los compradores se encuentran en una posición de negociación más fuerte, en marcado contraste con las guerras de ofertas y las ofertas en efectivo que caracterizaban el mercado no hace mucho tiempo.
