El enfrentamiento se centra en la Ley de Mercados Digitales, la ley de la UE que exige que las principales plataformas tecnológicas den a los rivales igual acceso a sus sistemas. En el centro de la queja de Apple está su afirmación de que la interpretación de Bruselas del DMA exigiría que cualquier asistente de voz competidor reciba los mismos permisos de nivel de sistema profundo que Siri AI, permisos que abarcarían mensajería, compras, acceso a archivos y acciones entre aplicaciones, sin ninguno de los resguardos de privacidad y seguridad que la empresa considera indispensables. Para cerrar la brecha, Apple presentó una propuesta llamada Agente de Sistema Confiable, una capa intermediaria destinada a dar a los asistentes rivales un acceso comparable a las capacidades de Siri AI, junto con un plan para implementar esa solución en un plazo de 18 meses. La Comisión rechazó ese plan junto con todas las demás propuestas que Apple presentó, dijo la empresa.