Microsoft $MSFT acaba de hacer lo que las grandes tecnológicas siguen prometiendo que pueden hacer: gastar como si el futuro tuviera una fecha límite de entrega y aún así presentar números claros. La empresa sigue demostrando que la demanda de servicios en la nube e IA es real, amplia y está creciendo a escala. Pero a los inversores les preocupa lo caro que es mantener en marcha ese motor, y lo rápido que se verá el beneficio donde importa.
