Las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China han llegado a las fábricas de automóviles de Europa. Según se informa, varias plantas proveedoras de automóviles europeas han suspendido la producción debido a la escasez de componentes de tierras raras, materiales clave utilizados en motores eléctricos, sistemas de frenado y mecanismos de dirección.
