Hasta la fecha, los receptores solares (dispositivos que concentran el calor de espejos que reflejan la luz solar) no han podido manejar eficientemente la energía solar a temperaturas superiores a 1.832 grados F (1.000 grados C). Algunos de los procesos más difundidos que consumen más carbono, como la fabricación de vidrio, acero y cemento, requieren temperaturas en y superando ese límite, que las empresas logran quemando combustibles fósiles. La fabricación de cemento por sí sola fue responsable de alrededor del 8 por ciento de las emisiones de CO2. en 2023, según CBS Noticias, y el derretimiento del vidrio es responsable de alrededor de 95 millones de toneladas de carbono antropogénico, según una investigación publicado a principios de este año en la revista de la Sociedad Estadounidense de Cerámica.