Cada generación idea su propio lenguaje que desconcierta a los anteriores. Los niños en los años 80 pensaban que "tubular" era lo más guay. Los 2000 nos trajeron "Chav". Hace diez años, los niños usaban "Bussin". Este año, "6-7" (pronunciado seis-siete, NO sesenta y siete) ha cautivado a la juventud.
