alioli, salsa de tomate heinz, Chick-fil-A salsa polinesia, y el icónico Salsa Big Mac. Desde los estanterías de refrigerador hasta nuestro restaurantes favoritos, salsas de todo tipo proliferan, y la El periódico Wall Street informes que podría ser demasiado para algunos consumidores. Pero, ¿son todos estos condimentos una señal de deterioro de las habilidades culinarias de Estados Unidos? ¿o simplemente una indicación de la nueva forma en que preferimos comer?
