Las universidades están en un estado de cambio. A medida que se amplía la brecha entre el mundo corporativo y el universitario, las instituciones se ven obligadas a formar a los estudiantes para empleos y tecnologías que aún no existen. Junto con esto, las expectativas cambiantes de una generación moldeada por el acceso a información ilimitada independientemente de la ubicación, la hora del día o la necesidad, no es de extrañar que la aula tradicional pronto será cosa del pasado. A medida que las universidades buscan aumentar la matrícula, deben cambiar la experiencia para satisfacer las expectativas de los estudiantes.

LTL/Heritage Images via Getty Images
Las universidades están en un estado de cambio. A medida que la brecha entre el mundo corporativo y el mundo universitario se ensancha, las instituciones se ven obligadas a formar a los estudiantes para trabajos y tecnologías que aún no existen. Si a esto se suman las expectativas cambiantes de una generación conformada por el acceso a información ilimitada, independientemente de la ubicación, la hora del día o la necesidad, no es de extrañar que el aula tradicional pronto sea cosa del pasado. A medida que las universidades buscan aumentar la matrícula, deben cambiar la experiencia para satisfacer las expectativas de los estudiantes.
El aprendizaje combinado, un método de enseñanza que mezcla técnicas en el aula, en línea y autodirigidas, ha sido la norma durante un tiempo, pero al igual que el taxi y la comida para llevar, la educación enfrenta una sacudida digital. Más que solo digitalización, esta sacudida tiene el potencial de democratizar la educación y hacer que los títulos sean accesibles para todos, sin importar su origen socioeconómico o ubicación.
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La Universidad de Utrecht en los Países Bajos está a la vanguardia de esta transformación. Para ayudar a dar forma al campus del futuro, la universidad se asoció con Ricoh para desarrollar un "Laboratorio de Enseñanza y Aprendizaje", un espacio dedicado a probar las últimas innovaciones, desarrollar aplicaciones y medir su impacto.
Diseñado como un espacio completamente flexible y modular, a primera vista, las aulas no son tan futuristas como se podría esperar. Pero al profundizar, los avances realizados aquí podrían revolucionar la educación superior en el futuro. Centrado en diferentes soluciones de comunicación visual, como pizarras interactivas conectadas a Internet, el aula permite la colaboración entre el profesor y el estudiante de una manera que no había sido posible antes.
La conectividad inalámbrica entre dispositivos, aplicaciones y soluciones significa que el profesor ya no está atado a una computadora portátil al frente de la clase, lo que permite una interacción más natural. Los estudiantes también pueden acceder a las pizarras interactivas desde sus dispositivos, viendo y editando según sea necesario. Este enfoque colaborativo está teniendo un impacto no solo en las conferencias, sino también en el cambio del rol del profesor. Ya no son instructores rígidos, convirtiéndose en facilitadores que curan información y habilidades.
Por supuesto, esto se extiende fuera del aula también. Los estudiantes o profesores pueden estar en cualquier parte del mundo. De repente, los estudiantes que no pueden mudarse tienen el mismo acceso a los profesores que los que están en el aula.
Ricoh cree que este acceso cambiará fundamentalmente la capacidad de los estudiantes para aprender de los mejores talentos profesorales. Los estudiantes de medicina en los Países Bajos podrían ser enseñados por un cirujano de clase mundial en Tokio, por ejemplo. Este tipo de aprendizaje a distancia ya está siendo probado por la Universidad de Utrecht. Como parte de un proyecto con estudiantes en Indonesia, un profesor de matemáticas puede usar software de videoconferencia para enseñar a los estudiantes sin tener que salir nunca de su aula en Europa.
La colaboración no se limita solo al aula y ha sido clave para desarrollar el laboratorio. La asociación es parte de un programa más amplio de transformación digital que la universidad está llevando a cabo, con el objetivo de preparar el campus para el futuro y explorar tecnologías emergentes. Cuando la Facultad de Ciencias (Instituto de Biología Ambiental) buscaba una forma de mejorar la observación de los monos, Ricoh sugirió una solución. Utilizando la cámara RICOH THETA 360, han podido observar y reproducir a los animales en su hábitat natural, con un campo de visión de 360 grados. Esto facilitó la observación desde cualquier ubicación, asegurando que los estudiantes tengan acceso al mejor material, sin importar dónde se encuentren.
Otra área que se está explorando es la inteligencia artificial. “Uno de los mayores problemas que enfrentan los estudiantes y el personal es organizar la moderación y facilitación”, dice Jeroen Spierings, jefe regional de educación en Ricoh. “Creo que la IA tiene un gran potencial aquí.”
Lejos de solo teorizar, Ricoh y la Universidad de Utrecht están usando el Ricoh Intelligent Workplace, un asistente de reuniones desarrollado para corporaciones, en el laboratorio. Utilizando texto a voz, voz a texto y reconocimiento óptico de caracteres, el asistente graba cada reunión, procesa todo lo que se dice o escribe y es capaz de asignar acciones y seguimientos automáticamente. Aunque esta tecnología está diseñada actualmente para empresas, Ricoh está trabajando con la Universidad de Utrecht para desarrollar un producto específico para educación, ayudando a cerrar la brecha entre el mundo corporativo y el educativo.
Ricoh ve un futuro brillante para el avance de la tecnología en el Laboratorio de Enseñanza y Aprendizaje y está trabajando con otros institutos educativos en la región de Utrecht, así como con otros socios. Su objetivo es lanzar más laboratorios en universidades en los próximos tres años, con interés proveniente de toda Europa y más allá.
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Este artículo fue escrito para Ricoh por Quartz Creative y no por el personal editorial de Quartz.